on extrañas las sensaciones que provoca el fin de año, por un lado queremos terminar los pendientes, así que corremos como locos, como si todo lo que no resolvimos hasta ahora, en estos “mágicos 10 días” se fuera a resolver (debe ser el espíritu navideño, que nos vuelve creyentes…)
Por otro lado es la escusa para ver amigos, que por culpa de la vorágine del año los abandonamos un poco y de nuevo estos “mágicos 10 días” seguro nos van a permitir juntarnos por un brindis.
También está la familia, pero no te preocupes que estos “mágicos 10 días” te van a permitir pasar a ver al tío, la abuela y a tu prima (esa que acaba de tener unos mellizos preciosos, pero que todavía no pasaste a conocer)
Ni hablemos de la oficina, aparte del laburo diario, al jefe se le ocurre que hay que hacer inventario (bue, no nos vamos a hacer cargo que eso sucede todos los años y ni hablemos de preverlo)
Los otros días mientras maniobraba entre autos, cortes, piquetes y otras manifestaciones callejeras, tratando de ganarle unos segundos a la onda verde me pregunté de donde salía esa cuestión de querer darle un fin a todo, si lo único que cambia es el numero de año, o es que firmamos algún contrato que nos obliga a cumplimentar el proyecto que teníamos para N tiempo ya mismo, solo por el hecho que termina el año?
Y entonces me planteé lo siguiente, si hasta ahora venía piloteando los tiempos para cumplir medianamente con mis compromisos y estamos en una época de espíritu festivo, ganas de encontrarse, de conversar, de hacer algo por otros, porque no dejar la locura y las corridas para el resto del año y usar estos “mágicos 10 días” para disfrutar, para no enojarme, para entregarme a los buenos sentimientos y al espíritu navideño.
Total, tengo 355 días para todo lo otro!!!
Y vos, que elegiste para tus “mágicos 10 días”?
Para todos un OH! OH! OH! FELIZ NAVIDAD Y UN FABULOSO AÑO NUEVO!
Por otro lado es la escusa para ver amigos, que por culpa de la vorágine del año los abandonamos un poco y de nuevo estos “mágicos 10 días” seguro nos van a permitir juntarnos por un brindis.
También está la familia, pero no te preocupes que estos “mágicos 10 días” te van a permitir pasar a ver al tío, la abuela y a tu prima (esa que acaba de tener unos mellizos preciosos, pero que todavía no pasaste a conocer)
Ni hablemos de la oficina, aparte del laburo diario, al jefe se le ocurre que hay que hacer inventario (bue, no nos vamos a hacer cargo que eso sucede todos los años y ni hablemos de preverlo)
Los otros días mientras maniobraba entre autos, cortes, piquetes y otras manifestaciones callejeras, tratando de ganarle unos segundos a la onda verde me pregunté de donde salía esa cuestión de querer darle un fin a todo, si lo único que cambia es el numero de año, o es que firmamos algún contrato que nos obliga a cumplimentar el proyecto que teníamos para N tiempo ya mismo, solo por el hecho que termina el año?
Y entonces me planteé lo siguiente, si hasta ahora venía piloteando los tiempos para cumplir medianamente con mis compromisos y estamos en una época de espíritu festivo, ganas de encontrarse, de conversar, de hacer algo por otros, porque no dejar la locura y las corridas para el resto del año y usar estos “mágicos 10 días” para disfrutar, para no enojarme, para entregarme a los buenos sentimientos y al espíritu navideño.
Total, tengo 355 días para todo lo otro!!!
Y vos, que elegiste para tus “mágicos 10 días”?
Para todos un OH! OH! OH! FELIZ NAVIDAD Y UN FABULOSO AÑO NUEVO!
No hay comentarios:
Publicar un comentario